Por Jorge Rosales
Durante nuestro viaje a China para asistir a la feria ChinaFit en Pekín, organizamos un tour por algunas de las instalaciones más relevantes del fitness asiático actual. Una de las visitas más reveladoras fue a VLVFIT, un centro que combina sofisticación, enfoque en entrenamiento personalizado y un claro propósito de marca que ha crecido con fuerza incluso tras los retos de la pandemia.
Un modelo híbrido con visión clara
El lema de la marca, “Una tienda, dos zonas, un escenario”, resume de forma precisa su estructura operativa y conceptual:
Zona de Clases Colectivas: Permite el acceso puntual a clases como si se tratara de un boutique gym independiente. Aquí el usuario puede pagar por una clase suelta sin necesidad de hacerse socio, lo que permite captar a un perfil de cliente más ocasional o explorador.
Zona de Entrenamiento Avanzado (精训馆): Un área exclusiva para miembros registrados y para clientes de entrenamiento personal. Aquí se accede a toda la maquinaria, salas de entrenamiento funcional, zonas de fuerza, etc. La inscripción otorga un acceso más profundo a la experiencia VLVAFIT.
Esta división ofrece una gran versatilidad operativa: permite generar ingresos tanto de clientes que buscan clases sueltas como de socios de largo plazo que valoran un entrenamiento más completo y continuado.
Enfoque empresarial con propósito: el rol del fundador
Una parte especialmente inspiradora de esta visita fue conocer más sobre el fundador de VLVFIT, quien ha apostado desde el principio por un enfoque donde el fitness no solo es entrenamiento, sino también bienestar integral, comunidad y experiencia de marca.
Durante la pandemia, mientras muchos centros se centraban únicamente en recortar costes o sobrevivir, él decidió redoblar la apuesta por el servicio y la atención al cliente. Entendió que lo que realmente diferencia a un gimnasio no es el equipamiento o la decoración —que también—, sino lo que le hace sentir al usuario cada vez que entra por la puerta.
En ese sentido, invirtieron más en lo que él llama “servicios blandos”: atención personalizada, experiencia sensorial en el club, comodidad, diseño de espacios, limpieza impecable y, sobre todo, una gran orientación al cliente. Todo esto convirtió a VLVAFIT en una marca aún más fuerte después de la pandemia.
El entrenamiento personal como producto estrella
Un aspecto muy relevante para el sector español: la rentabilidad del entrenamiento personal. En VLVAFIT, este servicio no es un complemento, es el centro del negocio.
La mayoría de sus socios pagan cuotas altas por programas de entrenamiento individualizado, y la instalación está diseñada para que esta oferta sea cómoda y escalable. Hay salas dedicadas, tiempos de uso reservados y una cultura clara de valor percibido. Para los responsables de centros en España, este punto representa una gran oportunidad de profesionalización y diferenciación.
Nutrición, retail y estilo de vida
Como en otras marcas boutique que vimos en Pekín, VLVFIT incorpora en su entrada una zona tipo bar donde se puede pedir desayuno, batidos de proteínas o incluso llevar tu propia comida. Sin embargo, a diferencia de un boutique tradicional, el centro tiene una envergadura y propuesta más cercana a un club premium integral.
Además, su ubicación dentro de un centro comercial le proporciona visibilidad, tráfico y conveniencia: factores clave para su modelo de captación y fidelización.
Datos útiles para operadores de gimnasios en España
- El entrenamiento personal es el principal generador de ingresos.
- Existe un modelo de membresía flexible: acceso a clases sueltas o membresías completas.
- El enfoque post-COVID se ha centrado en la percepción de seguridad, calidad del aire y limpieza.
- Retail y servicio de alimentos saludables forman parte de la experiencia. Además lo pueden ordenar desde la App.
- La infraestructura está diseñada pensando en la eficiencia operativa para rentabilizar metros cuadrados sin perder estética.
