El pasado miércoles reunimos a gestores y profesionales del sector en el Gold’s Gym de Sant Cugat, junto a nuestro patrocinador Gym80, para conocer de primera mano uno de los proyectos más interesantes del fitness español actual. La marca nacida en Venice Beach en 1965 ha vuelto a España con un planteamiento muy distinto al de su primera etapa: bajo la propiedad de RSG Group y con Ignacio Barbancho, Manel Lucas e Ignacio Atucha al frente de la master franquicia, el objetivo es construir una red de grandes clubes experienciales y llegar a 50 instalaciones antes de 2030.

 

El momento no es casual. La fuerza ha pasado de ocupar un rincón de la sala a ser uno de los grandes motores del sector, y Gold’s Gym no necesita inventarse un relato alrededor de ella porque forma parte de su ADN. Lo interesante es cómo lo están actualizando: sin renunciar al culturismo, el concepto se abre a un público mucho más amplio. En Sant Cugat, por ejemplo, el 43% de los socios son mujeres, un dato bastante alejado del estereotipo que históricamente ha acompañado a la marca.

 

En ese planteamiento, el equipamiento no es un elemento más. Gold’s Gym trabaja con Gym80, que incluso ha desarrollado producto específico para la marca, y la elección responde a tres razones que quedaron muy claras durante la jornada. La primera, estética: la contundencia visual de las máquinas encaja con la identidad del club. La segunda, la biomecánica: los socios valoran la sensación de entrenamiento y la variedad, hasta el punto de comentar que necesitarán meses para probarlo todo. La tercera, la diferenciación: en un mercado donde muchas salas acaban pareciéndose, contar con un equipamiento menos habitual hace que la experiencia sea menos intercambiable.

 

Esa coherencia entre marca y máquina llega también al terreno digital. Los vídeos de ejercicios de la app de Gold’s Gym se han grabado sobre las mismas máquinas que el socio encuentra en el club, de modo que cuando consulta cómo ejecutar un movimiento lo ve exactamente sobre el equipo que tiene delante. Un detalle aparentemente pequeño que resuelve un problema real para un cliente que, cada vez más, llega al gimnasio con su propia rutina aprendida en redes sociales.

Alrededor de la fuerza, el modelo se completa con productos que amplían público e ingreso por socio: zonas de gran tamaño para HYROX y entrenamiento híbrido, Pilates Reformer como upgrade (con sesiones que se llenan a diario), y un área de recovery que todavía están afinando antes de convertirla en estándar. Cada apertura funciona como laboratorio: Zaragoza, con más de cuatro millones de inversión en un antiguo edificio de Telefónica, incorporará más espacio social y pasará de 15 a 25 reformers.

Para quienes gestionamos o asesoramos instalaciones, la lección va más allá de una marca concreta: diferenciarse hoy exige que instalación, equipamiento, servicio y tecnología cuenten la misma historia. Agradecemos a Gym80 y al equipo de Gold’s Gym su hospitalidad y la apertura con la que compartieron su modelo. Seguiremos organizando encuentros como este para acercar a los gestores los proyectos que están marcando el rumbo del sector.

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