La mesa redonda de TrendFit 2026, celebrada el pasado 17 de septiembre en Barcelona, reunió tres miradas muy diferentes sobre hacia dónde se dirige el negocio del fitness y el wellness. Carles Blanco, CEO de NonStop Gym; Fernanda Orozco, Country & Expansion Lead de Commando Studio Spain; y Enric Gabarró, fundador de ILO Studios, representan tres modelos que, a priori, tienen poco en común. Sin embargo, comparten una misma idea: el crecimiento ya no pasa necesariamente por replicar el gimnasio tradicional. NonStop apuesta por la automatización y la adaptación al cliente; Commando, por la comunidad, la personalización y la expansión mediante adquisiciones; e ILO, por convertir el wellness social y el recovery en una experiencia de consumo propia.

 

 

En el caso de NonStop Gym, Carles Blanco explicó cómo un modelo 24 horas puede reducir la dependencia de personal y, al mismo tiempo, adaptarse mejor a los nuevos hábitos. Su planteamiento es claro: el cliente no debe adaptarse al centro, sino el centro al cliente. Horarios laborales cambiantes, turnos y nuevas formas de organizar el tiempo obligan a repensar qué servicios necesitan realmente las personas y cuáles pueden automatizarse. El objetivo es crecer manteniendo una estructura operativa eficiente. Una lógica muy diferente a la de Commando, que llega desde México con 19 estudios y una comunidad de gran dimensión. Fernanda Orozco explicó que España representa ahora una oportunidad en un mercado que, en su opinión, está alcanzando el grado de madurez que México tenía hace unos años. Y hay un elemento especialmente interesante en su estrategia: en España han optado por crecer también mediante adquisición, incorporando Lapso Studios, de Barcelona, en marzo. Además, detrás de Commando hay una historia poco habitual en el fitness: uno de sus fundadores pasó 23 años trabajando en discotecas y trasladó parte de aquella lógica de experiencia, energía y comunidad al concepto de estudio boutique.

El tercer modelo es todavía más reciente. ILO Studios apenas lleva siete meses operando, pero ya ha conseguido una visibilidad mediática destacada en cabeceras como La Vanguardia, El Periódico y Mundo Deportivo. Su propuesta parte del concepto de social wellness: sauna, cold baths y recuperación dejan de ser servicios complementarios para convertirse en el centro de la experiencia. El objetivo no es necesariamente conseguir que el usuario vaya todos los días, sino construir una frecuencia de uso recurrente (en su caso, alrededor de una visita semanal) y, sobre todo, una comunidad. ILO está creando además nuevos casos de uso alrededor del espacio: desde ceremonias de cacao hasta eventos musicales o Singles Nights. Es un buen ejemplo de cómo una tendencia puede convertirse en una categoría de negocio cuando se consigue construir una experiencia reconocible alrededor de ella.

 

Tres operadores, tres estrategias: automatización, adquisición y creación de categoría. Y quizá ese sea el principal aprendizaje de la mesa de TrendFit: ninguno está intentando ganar únicamente por precio, metros cuadrados o número de máquinas. Están buscando nuevas formas de responder a una misma transformación del consumidor: quiere más flexibilidad, experiencias más relevantes, comunidad y servicios que encajen con su vida. En un sector cada vez más maduro, la oportunidad puede estar menos en hacer mejor lo mismo y más en replantear qué significa ir a entrenar, cuidarse o relacionarse con otros alrededor del bienestar.

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