La industria hotelera está empezando a hablar un lenguaje cada vez más cercano al del fitness: comunidad, experiencia, segmentación, bienestar y personalización. Y uno de los ejemplos más claros lo expuso Yaiza González, directora de Producto en Spring Hotels, en nuestro último evento de CEOs al explicar cómo la cadena ha desarrollado una estrategia para atraer al usuario deportivo no solo como huésped, sino como clúster específico con necesidades, hábitos y expectativas propias.
La idea de fondo es potente: el cliente ya no quiere recibir un servicio genérico. Quiere sentir que el entorno ha sido pensado para él. En el caso de Spring Hotels, eso se traduce en una apuesta por identificar distintos perfiles deportivos —surf, cycling, running, wellness— y adaptar tanto la comunicación como los espacios, los servicios y la experiencia completa según cada uno de ellos.
La reflexión conecta de lleno con la industria fitness. Durante años, muchos gimnasios han trabajado desde una lógica bastante homogénea: misma propuesta para públicos muy distintos. Sin embargo, la tendencia parece avanzar hacia lo contrario. Clusterizar para personalizar. Entender que no espera lo mismo quien entrena fuerza, quien busca bienestar, quien corre, quien compite o quien simplemente quiere cuidarse durante sus vacaciones. La lección es clara: cuanto más definido está el perfil del usuario, más relevante puede ser la propuesta de valor.
Eso es precisamente lo que Spring Hotels ha intentado construir bajo su marca deportiva Spring Motion. Según explicó González, la cadena entendió que no bastaba con instalar gimnasios en sus hoteles. Había que diseñar un ecosistema. Por eso cada establecimiento fue especializándose en torno a un deporte concreto y desarrollando una experiencia coherente: desde lockers para tablas de surf y accesos pensados para el surfero, hasta cycling centers, rutas, partners especializados, horarios de desayuno adaptados, propuestas de recuperación y una oferta gastronómica alineada con distintos objetivos de salud y rendimiento.
El punto más interesante para el sector fitness es que esta personalización no se queda en lo físico. También se apoya en la digitalización y la segmentación de datos. Spring Hotels pregunta al cliente antes de su llegada, identifica sus preferencias deportivas y adapta el customer journey en función de esa información. No recibe el mismo mensaje un surfero que un ciclista, ni se le
ofrece lo mismo a quien viaja buscando wellness que a quien quiere mantener su rutina de entrenamiento. En otras palabras: la personalización no es un discurso, sino un sistema.
Para el fitness, este enfoque abre una pregunta relevante: ¿estamos de verdad segmentando o seguimos comunicando a todos por igual? Porque la diferencia entre tener usuarios y construir comunidad está precisamente ahí. En conocer qué mueve a cada grupo, cómo se relaciona, qué servicios valora y qué experiencia espera vivir.
Otro de los aprendizajes que dejó la intervención de Yaiza González tiene que ver con el diseño del espacio. En su visión, cada rincón del hotel vinculado al deporte debe ser también “instagrameable”. No como un simple gesto estético, sino como parte de la experiencia y del posicionamiento de marca. El espacio ya no solo tiene que funcionar: tiene que comunicar, inspirar y ser compartible. En un contexto en el que el usuario convierte su entrenamiento, su viaje o su estilo de vida en contenido, diseñar espacios visualmente memorables se convierte también en una herramienta de marketing orgánico y de fidelización.
Ahí el paralelismo con gimnasios, boutiques y centros deportivos es directo. La instalación ya no compite solo por equipamiento o metros cuadrados, sino también por identidad visual, atmósfera y capacidad de generar pertenencia. Un espacio bien pensado, reconocible y fotografiable no es superficial: es parte de la propuesta de experiencia.
La conclusión es que hotel y fitness comparten cada vez más terreno. Ambos sectores compiten por un consumidor que no busca solo un servicio, sino una vivencia alineada con su estilo de vida. Y en ese nuevo escenario, clusterizar, personalizar y diseñar experiencias únicas ya no parece una opción, sino una ventaja competitiva.
Spring Hotels lo está aplicando desde el turismo deportivo. La industria fitness haría bien en mirar de cerca ese movimiento.
Agradecemos el patrocinio de XPLOR (RESAMANIA), TECHNOGYM y NUTRISPORT de este evento.
Por M. Ángeles de Santiago
