En la consultoría llevamos años trabajando con datos. Los generamos, los analizamos y los usamos para ayudar a gestores y operadores a tomar mejores decisiones. La Health & Fitness Association publica cada año su Global Report. Otras organizaciones del sector aportan sus propias métricas.

Entonces, ¿qué tiene de relevante el I Informe Anual del Sector del Fitness en España, elaborado por la Fundación España Activa junto a Deloitte y la FNEID?

Que añade algo que faltaba: una fotografía específicamente española, con metodología compartida y respaldo institucional. Y eso, en un sector tan fragmentado como el nuestro, no es un detalle menor.

 

Un sector de 3.200 millones que aún tiene recorrido

El sector generó en 2025 un volumen de negocio de 3.235 millones de euros, con más de 8,3 millones de usuarios —7 millones de ellos abonados— y una tasa de penetración del 16,5% de la población mayor de 15 años.

España presenta además una de las tasas de práctica deportiva habitual más elevadas de Europa, con un ecosistema de 9.480 centros deportivos que combina instalaciones privadas, municipales y boutiques.

Y hay un dato que cualquier gestor debería tener bien interiorizado: las cadenas representan solo el 31% de los centros, pero concentran el 65% de los usuarios y el 68% de los abonados. Una asimetría que habla directamente de capacidad de captación, fidelización y uso de tecnología. No es casualidad.

 

Lo que el informe nos confirma, y lo que todavía no responde

Desde nuestra experiencia, los datos sectoriales tienen dos utilidades distintas. La primera es obvia: entender dónde está el mercado. La segunda, menos explorada, es identificar qué preguntas todavía no sabemos hacernos bien.

Este informe cumple bien la primera función. Pero el debate generado en su presentación dejó claro que la segunda es donde está el verdadero trabajo por hacer.

¿Por qué abandona un socio? ¿Qué combinación de actividades tiene el usuario que entrena en varios entornos? ¿Qué diferencia a un centro con retención del 70% de uno que ronda el 50%? ¿Cómo varía el comportamiento entre una gran ciudad y la España interior?

Crecer no es lo mismo que gestionar bien. Y es cuando un mercado madura cuando esa diferencia se vuelve más visible, y más costosa.

 

Tres conversaciones que este informe debería acelerar

La primera es sobre fidelización real, no retención aparente. Muchos centros cuentan abonados activos, pero pocos miden el compromiso real del usuario. La diferencia entre alguien que paga y alguien que entrena no es menor: es estratégica.

La segunda es sobre el usuario híbrido. El usuario español alterna entornos —centro deportivo, hogar y aire libre— según conveniencia, lo que abre margen para modelos híbridos. Esto no es una amenaza para los centros. Es una oportunidad de rediseñar la propuesta de valor. Pero requiere entender al usuario de una forma que pocas instalaciones están haciendo todavía.

La tercera es sobre el operador independiente. El 69% de los centros está gestionado por operadores individuales, pero su voz sigue siendo la gran ausente en los análisis sectoriales de mayor alcance. Que los próximos informes los incorporen no es una cuestión de representatividad: es una cuestión de rigor.

 

Más datos, mejores decisiones

En MAS siempre hemos defendido que un sector fuerte no se construye solo con empresas fuertes. Se construye cuando es capaz de generar conocimiento compartido, aprender de los datos y presentarse ante inversores, administraciones y sociedad con argumentos sólidos.

Este informe suma en esa dirección. Y bienvenido sea.

Porque cuantas más fuentes de conocimiento riguroso tenga el sector, mejores decisiones tomarán los gestores. Y ese es, en definitiva, el trabajo al que llevamos más de 20 años dedicados.

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